miércoles, 13 de marzo de 2013

DESAHUCIOS Y ESCOPETAS

Supongo que cuando alguien se lanza del balcón abajo, es por que en esos momentos su mente le ha cerrado cualquier tipo de salida posible, y con la ayuda de la angustia, no te ha dejado ver mas allá del espacio que hay entre el quinto piso donde vives y el cemento de la calle. No se cual sera el ultimo pensamiento que pasa por tu cabeza en ese instante antes de que termine reventada por el borde de la acera o el pavimento de la calle, supongo que a mas de uno en ese ultimo viaje le hubiera gustado dar marcha atrás, en ese corto trayecto le ha dado tiempo a pensar todo lo que deja atrás y que no merecía la pena ese triste final, pero es tarde ya, el impulso de la desesperación, el sentirte acorralado, han ganado la partida.
En tu retina ha quedado grabado el día que fuiste al banco a suplicarles que te darían un poco mas de tiempo y el mismo banquero que durante años te recibió con una sonrisa mientras sagradamente le pagabas el dinero de tu hipoteca todos los meses, esta vez te espero con su peor cara, de nada valieron tus suplicas y tus ruegos, por que el termino recurriendo al socorrido "ordenes de arriba".
¡¡¡¡¡¡PUES NO SEÑOR BANQUERO!!!! ya esta bien de que todos ustedes se pasen la pelota unos a otros y al final todos terminen usando la misma frase "ordenes de arriba" por que uno puede trabajar en un banco y no perder la dignidad, ustedes deberían ser los primeros en negarse a participar en esa carnicería hipotecaria, declarense en huelga, niéguense a cargar con ese peso sobre sus espaldas, dejen de esconderse detrás de una ventanilla o un despacho.
Por que cuidado, aquí al personal le ha dado por tirarse de la ventana, pero quizás el próximo desahuciado cambia el "mosdus operanti" y en vez de lanzarse del balcón igual le da por cargar la escopeta primero y llevarse por delante al cajero, al del despacho, a la secretaria, al de arriba, al hijo que pasaba por allí y a su puta madre y encima para colmo tiene un sin fin de desequilibrados como yo aplaudiéndole la hazaña, incluso lamentándose de que no llevaría los cartuchos suficientes y se pasara por el banco de al lado también para dejar la firma en forma de escabechina y ya puestos a redondear la jugada, a lo mejor el día del juicio tiene suerte y le toca un juez como es debido y le deja en libertad sin cargos alegando que "el pobre hombre sufría enajenación mental transitoria pos bancaria "y así deja la puerta abierta a que todos los desahuciados con permiso de armas de este país, monten su balasera particular antes de arrojarse por la ventana.
¿¿¿¿Ciencia ficción????....yo por si acaso me voy a sacar el permiso de armas y me voy comprar una escopeta. patxi sagarna